Primero una suave película de jabón desprendió la mugre superficial de su cuerpo; luego las capas de piel más profundas fueron expuestas por la abrasión mecánica. Una prolongada inmersión en acido disolvería tejidos y órganos; entonces las impurezas remanentes se incineraron a temperaturas criticas dejando desnudos átomos y moléculas. Después la desinfección cumpliría su objetivo borrando cualquier vestigio de la humanidad de Juan Ruiz, un fanático de la limpieza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario